Copywriting: Despierta Incomodidad, Vende Productos

Mirá: el copywriting que te enseñaron en la facultad. Un montón de palabrería sin garra. Te prometen ventas y terminás con más clientes potenciales que una feria de pulgas. Organizá tu mente porque esto no es un taller de yoga zen.

¿Qué onda con esa incomodidad?

Decime si te suena: leés un texto, lo pasas por alto y ni siquiera recuerdas haberlo visto. Un fantasma publicitario. El copywriting adictivo te agarra de la garganta como una buena dosis de cafeína a las 5 de la tarde. Te atrapa, te mete en su juego y no te deja ir hasta que le sacás el jugo.

¿Cómo lo hacés?

No es magia, ni un ritual chamánico. Es una mezcla explosiva: intriga, directo al grano y beneficios que se clavan como un tenedor en la mesa del hambre.

El truco de la incomodidad

La gente compra por dos razones: para solucionar algo o para sentirse mejor (o ambas). Y a veces, el copywriting tradicional es tan suavecito que ni siquiera te das cuenta de que necesitas esa solución. ¿Cansado de sentirte como un pez fuera del agua?

Provoca una crisis

Plantea preguntas incómodas. Destaca lo que les falta a tus buyer personas: tiempo, dinero, seguridad, reconocimiento. No seas sutil, hacelo con la contundencia de un terremoto en tu sector.

Habla como si estuvieran tomando mate

Olvida el lenguaje académico y las frases hechas. Usá palabras que se escuchen en la esquina del bar, en el colectivo o mientras te reís a carcajadas con tus amigos.

Beneficios que no son un chiste

No digas que tu producto “mejora la calidad de vida”. Deciéndole a alguien que su vida es una mierda y que tu producto la arregla, ¡ahí sí hay algo que engancha! En 3 pasos, te explico cómo.

1. Descarta el rollo

Olvídate del “nosotros somos innovadores” o “ofrecemos soluciones integrales”. ¿Qué carajo significa eso? Decime qué problema resuelves y para quién. Si tu producto digital es un curso de cocina vegana, no me digas que te especializás en “nutrición holística”, decime que a tus alumnos les va a dar la gana de comer espinacas sin llorar.

2. La promesa: más que una frase

No basta con decir “te vamos a ayudar”. ¿A qué hora? ¿En dónde? ¿Cómo te vas a sentir después? Si vendés un ebook sobre productividad, no digas que “te ayudará a organizar tu tiempo”, decime que en 15 minutos va a tener más tiempo libre para jugar al FIFA.

3. La historia del héroe

Todos somos héroes de nuestra propia película. Contá una historia donde alguien se enfrenta a un problema similar al de tus buyer personas, encuentra tu producto digital y sale victorioso.

¿Y si no me convence?

No pasa nada, no era para vos.

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