Que alguien que sabe de marketing te pase “I Feel You” de Depeche Mode te puede hacer dos cosas:
- Ponerte estúpido a escribir, como lo estoy haciendo yo.
- Hacerte escribir como un estúpido, como estoy haciendo ahora y lo estás leyendo.
Te mentí, eran tres: dejarte en evidencia como estúpido y moverte algo adentro. Como me lo movió a mí.
Hace más de veinte años que no le escribo a nadie así.
No copy de ventas. No copy para atrapar ni para atraer nada.
Copy idílico, idealizado. Algo que no hacía desde los dieciocho, con pedacitos de letras de Queen metidos adentro.
Pocas veces aparece alguien con un nivel intelectual que te vuelve chiquito.
Que encima te conecta con partes místicas de tu infancia. Yo me crié entre evangelistas, viviendo en Babilonia adentro de mi propia cabeza.
El reino se descubre pocas veces en la vida. Creo que solo en la conexión con otras personas.
Es como un “Personal Jesus”, si sabés a qué me refiero.
Hay demasiadas frases de esa canción que me hicieron ruido. Como el ruido que tiene que hacer un buen texto mientras lo leés en silencio.
Y esa misma persona que te vuelve chiquito es la que te da la grandeza que transmiten las canciones que suenan eternas.
Como ese amanecer.
Eterno. En una vida finita.
PD: sí, nunca fui normal.