Tsunami de mierdas: ¿cómo no ahogarte en características?
Entrás a una web y te machaca un muro de texto. Palabras que parecen tratados internacionales, características que nadie entiende, beneficios inventados por Deepak Chopra y testimonios tan genéricos que parecen del cajón de la abuela.
¿Qué onda con este copywriting digital? Descargá una app para organizar fotos y te prometen que también te cura el insomnio. Organizás 30 mil fotos en 15 minutos y, de yapa, la paz interior. ¿De qué carajo estamos hablando?
El copywriting digital se volvió un laberinto de promesas vacías. Se creen dioses del valor intangible, como si tuvieran una caja llena de unicornios. Te venden: “Este unicornio te da paz interior”. ¿Y si no me gusta el rosa chillón? ¿Me doy cuenta de que es un unicornio o solo me lo venden?
Hablan de inteligencia artificial, machine learning y cloud computing, como si fuera una fiesta de tecnicismos. Y vos quedás ahí, como un pibe en clase de física. ¿Sabés qué? Ni siquiera importa. Lo que importa es la solución que ofrece el producto. No te interesa el motor del auto, te interesa llegar al destino.
Características vs. beneficios, en ejemplos
En lugar de “Sistema CRM con IA para optimizar la atención al cliente”, mejor: “Dejá de perder tiempo con mails y agendas. Conectá con los clientes en un click y hacelo fluir como el vino tinto”. Eso habla de lo que importa: el tiempo y la tranquilidad.
En lugar de “Mejorá la productividad un 50%”, mejor: “Organizá los proyectos, controlá el tiempo que le dedicás a cada tarea y terminá lo que empezaste. Con [Nombre del producto] gestionás hasta 3 proyectos al mismo tiempo sin perder la cabeza”. Resultados tangibles y medibles.
Cuidado con los números al aire
“Aumentá las ventas un 300% en solo 7 días”. Como si fuera magia. ¿Y qué pasa con el resto del año? No te cuenten cuentos: si no hay datos concretos, es humo.
Y ojo, porque los números también engañan. “Aumentá los ingresos un 20%”. ¿En cuánto tiempo? ¿Con cuántas ventas? ¿Si el negocio vendía una vez por mes? Sin contexto, el porcentaje no significa nada.
Testimonios que dicen algo
“Excelente producto, me cambió la vida”. A quién no le gusta leer eso. Pero ¿qué carajo significa “me cambió la vida”? ¿Se quedó sin café o descubrió el amor gracias al software?
En lugar de “Producto increíble, lo recomiendo al 100%”, mejor: “Con este curso aprendí a crear landing pages que convierten. Antes perdía tiempo y plata con diseños aburridos. Ahora tengo una lista llena de clientes potenciales”. Ahí hay una historia real, con un antes y un después.
Urgencia que se banca
Para rematar, ofertas por tiempo limitado: “¡Solo quedan 3 plazas! ¡Aprovechá esta oportunidad única!”. ¿En serio? ¿Se vuelve obsoleto en 24 horas?
Ofrecé un precio especial, sí. Pero no te limites a “solo quedan 3 plazas”. Mejor: “Si te anotás antes del viernes, te llevás el curso con un ebook extra de regalo”. Algo tangible que justifique la urgencia.
No vas a ser gurú de un día para el otro
Nadie se convierte en gurú del copywriting digital de un día para el otro. Pero podés empezar a leer entre líneas y dejar de dejarte llevar por el tsunami de mierdas. Aprendé a identificar promesas vacías, beneficios inventados y testimonios genéricos. Y cuando encuentres algo que de verdad te convenza, bancalo y hacelo.
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