Coca-Cola: ¿Magia negra o Copywriting en Paises Subdesarrollados?

Mirá, no te voy a hablar de unicornios ni chakras. Coca-Cola vende un montón en países donde la gente se come el arroz con frijoles dos veces al día. No es magia, aunque parezcan tener un pacto con algún duende del marketing. Es algo más prosaico: saben cómo pegarle al bolsillo y al cerebro a la vez.

¿Qué Tiene Que Ver El Copywriting?

Decime si te suena familiar: ves una lata de Coca-Cola en medio de un mercado caótico, con gente que se muerde el dedo por un mango. ¿La cosa es que te atrapa, no? Y no me hables de la sed, porque hay agua a litros ahí mismo. Es el copywriting, cabrón. No solo las imágenes (que también son de diez), sino lo que escriben en esa lata. Te hablan de felicidad, de fiesta, de un respiro del calor. Y te lo hacen creer con una frase corta y directa, como si fuera la única solución a tus problemas.

Tres Cosas Que Se Las Comen

Primero: accesibilidad. No se trata solo de vender Coca-Cola en cualquier lado, sino que te la ofrecen en formatos para todos los bolsillos. ¿No tenés un peso? ¡Pásate por el kiosco y probalo en una bolsita! ¿Te gusta más grande? ¡Aquí hay un litro!

Segundo: adaptación. No se trata de meterle la Coca-Cola al mundo, sino que le hacen cosquillas a cada cultura con su propio idioma. ¿En India? ¡Thums Up!, una bebida gaseosa más fuerte que te recuerda a un mango en el infierno.

Tercero: conexión local. No se trata solo de venderte la Coca-Cola, sino de ser parte del paisaje. Te la ofrecen en las fiestas, en los partidos, en la esquina donde compran las tortillas. Es como si fuera un amigo que siempre está ahí.

¿Y Ahora Qué?

Organizá tu cabeza: ¿qué te pasa a vos cuando ves una lata de Coca-Cola? ¿Te acuerdas de algo específico o solo es la sed? Olvida las estadísticas, mirá el copywriting. Es un espejo que te muestra cómo te venden la felicidad en cada país.

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