Copywriting para que te den la pasta, no el abrazo

Copywriting para que te den la pasta, no el abrazo

Mirá, nadie quiere leer otra vez ese rollo de ‘transforma tu vida’ o ‘alcanza tu máximo potencial’. Si lo que querés es vender, tenés que hablarle al lector como a un ser humano con deudas y una cuenta bancaria que le da asco.

¿Qué carajo es copywriting para ganadores?

Es la capacidad de convertir palabras en billetes verdes. No se trata de escribir bonito, sino de hacer que el lector sienta algo tan visceral como la necesidad de comprarte lo que sea que estés vendiendo. Un buen copywriter no te vende un producto, te vende una solución a un problema que tenés sin saberlo. Y si no lo sabés, te lo hace notar con la precisión de un cirujano.

Paso 1: Olvídate del ‘tú’

No hay espacio para el rollo sentimental en este juego. El lector no quiere que le hables como a su abuela, ni como si fuera un amigo de la infancia. Lo único que le importa es qué se lleva y cómo le cambia la vida.

En vez de ‘Tú puedes ser más feliz’, ponle: ‘La felicidad te espera al otro lado del clic’. ¿Viste la diferencia? No hay lugar para el cliché ni para el abrazo grupal. La gente quiere resultados, no abrazos en grupo.

Paso 2: El dolor es tu mejor amigo

Descargá esa idea de que tenés que ser positivo todo el tiempo. A veces, la mejor forma de conectar con alguien es mostrándole su propia mierda. ¿Qué le pasa al lector? ¿Qué lo frustra? ¿Qué lo tiene en jaque? Habla del problema antes que él mismo se dé cuenta de que lo tiene.

En vez de ‘Mejora tu productividad’, ponle: ‘Te quedás hasta tarde otra vez, ¿no?’. Ya le estás hablando al dolor específico. Y si no te creés el dolor, inventa uno.

Paso 3: La promesa debe ser tangible

No digas que vas a cambiar su vida, decile qué va a tener en sus manos después de comprarte. ¿Más tiempo libre? ¿Un cuerpo más tonificado? ¿Una cartera con más billetes verdes?

En vez de ‘Vive una experiencia única’, ponle: ‘Organizá tu viaje a Bali en 3 pasos’. Ya no es un rollo abstracto, sino algo concreto que puede tocar y sentir. Y si no puede tocarlo, al menos que pueda imaginarlo con la boca abierta.

Mirá, este copywriting para ganadores no es magia negra. Es trabajo duro, observación y una pizca de sadismo. Aprender a leer las necesidades del lector como un libro abierto te va a abrir las puertas a un mundo donde el dinero fluye más rápido que tu ansiedad por la cuenta bancaria.

¿Te animás a probarlo? Llamame para que te diga qué te falta en tu copy. Y si no me llamas, bueno, al menos ya sabés lo que tenés que cambiar.

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