AIDA: la vieja confiable que aún te vende como loco.
¿Te suena a cuento chino?
No, no es sopa, es la estructura AIDA.
Sigue funcionando mejor que un Ferrari en autopista.
Sí, después de cien años sigue siendo el rey del copywriting.
Ya probaste mil estrategias nuevas y volviste a esta como un perro al hueso.
¿Qué carajos es AIDA? Es una sigla con cuatro pasos para convertir lectores en clientes: .
Atención, Interés, Deseo y Acción.
Simple, pero si lo aplicás bien funciona como un tiro.
Dale al lector un golpe de realidad.
Un titular que le pegue a la cara.
Una pregunta que le haga pensar o una imagen que le deje sin palabras. Que se detenga y diga: «¿Qué demonios es esto?».
Despierta su curiosidad con información relevante, beneficios claros, datos que le hagan decir «¡Ah!».
Muestra lo que ofrece tu producto y por qué se va a chupar los.
Dedos.
Hacéle sentir que no puede vivir sin él.
Resuelve sus problemas o satisface sus necesidades.
Que sea una necesidad, no un capricho.
¡Dale el empujoncito final!
Decile qué quiere que haga: «Comprar ahora», «Regístrate gratis», «Descubrí más».
Claro y directo como un buen golpe de puño en la cara.
¿Cómo lo aplico yo?
Analiza tu público objetivo: ¿qué les interesa? ¿Cuáles son sus problemas?
Adapta AIDA a ellos, no hay fórmula mágica pero sí un camino claro.
Prueba y experimenta hasta encontrar la combinación perfecta.
AIDA no es solo una estructura, es una forma de pensar.
De entender cómo funciona la mente del consumidor.
¿Te animas a probarla? Registrate acá abajo.