El copy que te hace sudar: vende sexo digital con palabras

El copy que te hace sudar: vende sexo digital con palabras

Decís que el copywriting erótico vende y mucho. ¿Y si te digo que la mayoría de los productos digitales del nicho se quedan con las ganas? No es magia, ni un don divino. Es saber usar el lenguaje como una buena vibración en la zona baja.

¿Qué carajo tiene que ver esto con tu ebook sobre yoga sexual o ese curso online de respiración diafragmática para orgasmos más intensos?

Que si no le das al copy lo mismo que a un buen masaje, nadie se va a meter en la cama contigo. No importa si ofreces técnicas milenarias para alcanzar el nirvana erótico o una guía paso a paso para dominar la penetración anal con tu pareja. Si el texto es más aburrido que un monólogo de Dalai Lama sobre la inflación, te vas a quedar con las ganas.

1. Olvídate del yoga zen, busca la adrenalina

En vez de hablar de ‘conexión espiritual’ o ‘flujo energético’, hacelo sentir como si el lector estuviera en plena sesión de pole dance con un dios griego. No te quedes con las medias tintas:

  • Ejemplo flojo: “Este curso te ayudará a explorar tu sensualidad y conectar contigo mismo.”
  • Ejemplo que te deja sin aliento: “Olvídate de los chakras, aquí te enseñamos a encender la llama interior con técnicas que te dejarán temblando como si un sátiro te hubiera devorado el alma.

2. No seas tímido, describe lo que se siente

No digas ‘placer’, di ‘la piel de gallina que recorre tu espalda mientras la lengua de tu pareja te recorre los pezones’. Evita las palabras blanditas y busca el vocabulario que despierte los sentidos:

  • Ejemplo flojo: “Nuestro ebook te guiará a través de diferentes posiciones para una experiencia sexual más satisfactoria.”
  • Ejemplo que te deja con la boca abierta: “Olvídate de las posturas aburridas. Aquí hay 30 posiciones que te harán sentir como si un trueno te estallara en el clítoris y tu cuerpo se convirtiera en una cascada de gotitas calientes.”

3. Deja espacio a la imaginación (y al deseo)

No tengas miedo de ser sugestivo, de dejar que el lector complete la imagen con su propia fantasía. Decime: ¿qué es más sexy? “Un hombre musculoso te abraza desde atrás” o “Sus manos se deslizan por tu espalda desnuda mientras te inclinas hacia él, sintiendo el calor de su cuerpo contra el tuyo y saboreando el aroma a cuero que le envuelve”?

No seas un narrador aburrido. Haz que la gente sienta como si estuviera leyendo una historia erótica escrita solo para ellos.

¿Y ahora qué?

Si tu producto digital no es más caliente que el sol de mediodía en pleno verano… registrate abajo y empeza a vender como un dios griego en la era del Tinder.

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